Efesios 6:12 · RV1909
Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires.
Juan 16:20–22 · RV1909
De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará: empero aunque vosotros estaréis tristes, vuestra tristeza se tornará en gozo.
Juan 7:45 · RV1909
Y los ministriles vinieron á los principales sacerdotes y á los Fariseos; y ellos les dijeron: ¿Por qué no le trajisteis?
Hechos 26:18 · RV1909
Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas á la luz, y de la potestad de Satanás á Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, remisión de pecados y suerte entre los santificados.
2 Corintios 4:3–6 · RV1909
Que si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto:
Colosenses 1:13 · RV1909
Que nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo;
Juan 12:27 · RV1909
Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? Padre, sálvame de esta hora. Mas por esto he venido en esta hora.
Job 20:5 · RV1909
Que la alegría de los impíos es breve, y el gozo del hipócrita por un momento?
Jueces 16:21–30 · RV1909
Mas los Filisteos echaron mano de él, y sacáronle los ojos, y le llevaron á Gaza; y le ataron con cadenas, para que moliese en la cárcel.
Juan 14:30 · RV1909
Ya no hablaré mucho con vosotros: porque viene el príncipe de este mundo; mas no tiene nada en mí.
Apocalipsis 12:9–12 · RV1909
Y fué lanzado fuera aquel gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña á todo el mundo; fué arrojado en tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.
San Mateo 21:12–15 · RV1909
Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera todos los que vendían y compraban en el templo, y trastornó las mesas de los cambiadores, y las sillas de los que vendían palomas;
San Lucas 21:37–38 · RV1909
Y enseñaba de día en el templo; y de noche saliendo, estábase en el monte que se llama de las Olivas.
San Mateo 21:45–46 · RV1909
Y oyendo los príncipes de los sacerdotes y los Fariseos sus parábolas, entendieron que hablaba de ellos.