1 Juan 1:8–10 · RV1909
Si dijéremos que no tenemos pecado, nos engañamos á nosotros mismos, y no hay verdad en nosotros.
Esdras 9:6 · RV1909
Y dije: Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro á ti: porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo.
Salmo 41:4 · RV1909
Yo dije: Jehová, ten misericordia de mí; sana mi alma, porque contra ti he pecado.
1 Timoteo 1:15 · RV1909
Palabra fiel y digna de ser recibida de todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar á los pecadores, de los cuales yo soy el primero.
Hebreos 8:12 · RV1909
Porque seré propicio á sus injusticias, y de sus pecados y de sus iniquidades no me acordaré más.
San Lucas 7:6–7 · RV1909
Y Jesús fué con ellos. Mas como ya no estuviesen lejos de su casa, envió el centurión amigos á él, diciéndole: Señor, no te incomodes, que no soy digno que entres debajo de mi tejado;
San Lucas 23:48 · RV1909
Y toda la multitud de los que estaban presentes á este espectáculo, viendo lo que había acontecido, se volvían hiriendo sus pechos.
Hebreos 4:16 · RV1909
Lleguémonos pues confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia, y hallar gracia para el oportuno socorro.
Hechos 2:37 · RV1909
Entonces oído esto, fueron compungidos de corazón, y dijeron á Pedro y á los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?
Salmo 25:11 · RV1909
Por amor de tu nombre, oh Jehová, perdonarás también mi pecado; porque es grande.
Romanos 5:8 · RV1909
Mas Dios encarece su caridad para con nosotros, porque siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
San Lucas 23:40–43 · RV1909
Y respondiendo el otro, reprendióle, diciendo: ¿Ni aun tú temes á Dios, estando en la misma condenación?
Isaías 64:5–6 · RV1909
Saliste al encuentro al que con alegría obraba justicia, á los que se acordaban de ti en tus caminos: he aquí, tú te enojaste porque pecamos; en esos hay perpetuidad, y seremos salvos.
San Lucas 5:8 · RV1909
Lo cual viendo Simón Pedro, se derribó de rodillas á Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.