Salmo 28:8 · RV1909
Jehová es su fuerza, y la fortaleza de las saludes de su ungido.
Salmo 18:50 · RV1909
El cual engrandece las saludes de su rey, y hace misericordia á su ungido, á David y á su simiente, para siempre.
Hechos 5:31 · RV1909
A éste ha Dios ensalzado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar á Israel arrepentimiento y remisión de pecados.
Salmo 89:20–23 · RV1909
Hallé á David mi siervo; ungílo con el aceite de mi santidad.
San Mateo 6:9 · RV1909
Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
Salmo 41:11 · RV1909
En esto habré conocido que te he agradado, que mi enemigo no se holgará de mí.
Hechos 4:10 · RV1909
Sea notorio á todos vosotros, y á todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, al que vosotros crucificasteis y Dios le resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano.
Isaías 63:15 · RV1909
Mira desde el cielo, y contempla desde la morada de tu santidad y de tu gloria: ¿dónde está tu celo, y tu fortaleza, la conmoción de tus entrañas y de tus miseraciones para conmigo? ¿hanse estrechado?
Salmo 2:2 · RV1909
Estarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos contra Jehová, y contra su ungido, diciendo:
Isaías 57:15 · RV1909
Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y…
Salmo 18:35 · RV1909
Dísteme asimismo el escudo de tu salud: y tu diestra me sustentó, y tu benignidad me ha acrecentado.
Salmo 17:7 · RV1909
Muestra tus estupendas misericordias, tú que salvas á los que en ti confían de los que se levantan contra tu diestra.
Hechos 2:36 · RV1909
Sepa pues ciertísimamente toda la casa de Israel, que á éste Jesús que vosotros crucificasteis, Dios ha hecho Señor y Cristo.
1 Reyes 8:30 · RV1909
Oye pues la oración de tu siervo, y de tu pueblo Israel; cuando oraren en este lugar, también tú lo oirás en el lugar de tu habitación, desde los cielos: que oigas y perdones.