Hebreos 4:12–13 · RV1909
Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos: y que alcanza hasta partir el alma, y aun el espíritu, y las coyunturas y tuétanos, y discierne los pensamientos y las intencione…
Salmo 19:14 · RV1909
Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío.
Salmo 50:19–21 · RV1909
Tu boca metías en mal, y tu lengua componía engaño.
Job 42:3 · RV1909
¿Quién es el que oscurece el consejo sin ciencia? por tanto yo denunciaba lo que no entendía; cosas que me eran ocultas, y que no las sabía.
San Mateo 12:35–37 · RV1909
El hombre bueno del buen tesoro del corazón saca buenas cosas: y el hombre malo del mal tesoro saca malas cosas.
Santiago 1:26 · RV1909
Si alguno piensa ser religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino engañando su corazón, la religión del tal es vana.
Malaquías 3:13–16 · RV1909
Vuestras palabras han prevalecido contra mí, dice Jehová. Y dijisteis: ¿Qué hemos hablado contra ti?
Jeremías 29:23 · RV1909
Porque hicieron maldad en Israel, y cometieron adulterio con las mujeres de sus prójimos, y falsamente hablaron en mi nombre palabra que no les mandé; lo cual yo sé, y soy testigo, dice Jehová.
Job 42:6–8 · RV1909
Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en el polvo y en la ceniza.
Job 8:2 · RV1909
¿Hasta cuándo hablarás tales cosas, y las palabras de tu boca serán como un viento fuerte?
Santiago 3:2–10 · RV1909
Porque todos ofendemos en muchas cosas. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, que también puede con freno gobernar todo el cuerpo.
Job 38:2 · RV1909
¿Quién es ése que oscurece el consejo con palabras sin sabiduría?
Sofonías 1:12 · RV1909
Y será en aquel tiempo, que yo escudriñaré á Jerusalem con candiles, y haré visitación sobre los hombres que están sentados sobre sus heces, los cuales dicen en su corazón: Jehová ni hará bien ni mal.
Hebreos 4:13 · RV1909
Y no hay cosa criada que no sea manifiesta en su presencia; antes todas las cosas están desnudas y abiertas á los ojos de aquel á quien tenemos que dar cuenta.