Eclesiastés 12:14 · RV1909
Porque Dios traerá toda obra á juicio, el cual se hará sobre toda cosa oculta, buena ó mala.
Romanos 1:18 · RV1909
Porque manifiesta es la ira de Dios del cielo contra toda impiedad é injusticia de los hombres, que detienen la verdad con injusticia:
Romanos 2:2–3 · RV1909
Mas sabemos que el juicio de Dios es según verdad contra los que hacen tales cosas.
Hebreos 3:15 · RV1909
Entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación.
Judas 1:6 · RV1909
Y á los ángeles que no guardaron su dignidad, mas dejaron su habitación, los ha reservado debajo de oscuridad en prisiones eternas hasta el juicio del gran día:
2 Pedro 3:7 · RV1909
Mas los cielos que son ahora, y la tierra, son conservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio, y de la perdición de los hombres impíos.
Deuteronomio 32:34 · RV1909
¿No tengo yo esto guardado, sellado en mis tesoros?
Romanos 9:22 · RV1909
¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar la ira y hacer notoria su potencia, soportó con mucha mansedumbre los vasos de ira preparados para muerte,
Salmo 110:5 · RV1909
El Señor á tu diestra herirá á los reyes en el día de su furor.
2 Crónicas 30:8 · RV1909
No endurezcáis pues ahora vuestra cerviz como vuestros padres: dad la mano á Jehová, y venid á su santuario, el cual él ha santificado para siempre; y servid á Jehová vuestro Dios, y la ira de su furor se apartará de vos…
1 Samuel 6:6 · RV1909
Mas ¿por qué endurecéis vuestro corazón, como los Egipcios y Faraón endurecieron su corazón? Después que los hubo así tratado, ¿no los dejaron que se fuesen, y se fueron?
Hebreos 4:7 · RV1909
Determina otra vez un cierto día, diciendo por David: Hoy, después de tanto tiempo; como está dicho: Si oyereis su voz hoy, no endurezcáis vuestros corazones.
Hebreos 3:13 · RV1909
Antes exhortaos los unos á los otros cada día, entre tanto que se dice Hoy; porque ninguno de vosotros se endurezca con engaño de pecado:
Zacarías 7:11–12 · RV1909
Empero no quisieron escuchar, antes dieron hombro rebelado, y agravaron sus oídos para no oir: