Proverbios 3:25–26 · RV1909
No tendrás temor de pavor repentino, ni de la ruina de los impíos cuando viniere:
Salmo 69:22–28 · RV1909
Sea su mesa delante de ellos por lazo, y lo que es para bien por tropiezo.
San Lucas 21:23–26 · RV1909
Mas ¡ay de las preñadas, y de las que crían en aquellos días! porque habrá apuro grande sobre la tierra é ira en este pueblo.
San Lucas 21:34–35 · RV1909
Y mirad por vosotros, que vuestros corazones no sean cargados de glotonería y embriaguez, y de los cuidados de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.
1 Tesalonicenses 5:3 · RV1909
Que cuando dirán, Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción de repente, como los dolores á la mujer preñada; y no escaparán.
Nahum 1:3 · RV1909
Jehová es tardo para la ira, y grande en poder, y no tendrá al culpado por inocente. Jehová marcha entre la tempestad y turbión, y las nubes son el polvo de sus pies.
Salmo 58:9 · RV1909
Antes que vuestras ollas sientan las espinas, así vivos, así airados, los arrebatará él con tempestad.
Proverbios 10:24–25 · RV1909
Lo que el impío teme, eso le vendrá: mas á los justos les será dado lo que desean.
Romanos 2:9 · RV1909
Tribulación y angustia sobre toda persona humana que obra lo malo, el Judío primeramente, y también el Griego:
Isaías 17:13 · RV1909
Los pueblos harán estrépito á manera de ruido de grandes aguas: mas Dios le reprenderá, y huirá lejos; será ahuyentado como el tamo de los montes delante del viento, y como el polvo delante del torbellino.
Apocalipsis 6:15–17 · RV1909
Y los reyes de la tierra, y los príncipes, y los ricos, y los capitanes, y los fuertes, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes;
Proverbios 3:26 · RV1909
Porque Jehová será tu confianza, y él preservará tu pie de ser preso.
Proverbios 10:25 · RV1909
Como pasa el torbellino, así el malo no permanece: mas el justo, fundado para siempre.
San Lucas 21:26 · RV1909
Secándose los hombres á causa del temor y expectación de las cosas que sobrevendrán á la redondez de la tierra: porque las virtudes de los cielos serán conmovidas.