Isaías 29:13 · RV1909
Dice pues el Señor: Porque este pueblo se me acerca con su boca, y con sus labios me honra, mas su corazón alejó de mí, y su temor para conmigo fué enseñado por mandamiento de hombres:
Tito 1:16 · RV1909
Profésanse conocer á Dios; mas con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados para toda buena obra.
San Mateo 15:7–9 · RV1909
Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, diciendo:
Ezequiel 33:31 · RV1909
Y vendrán á ti como viene el pueblo, y se estarán delante de ti como mi pueblo, y oirán tus palabras, y no las pondrán por obra: antes hacen halagos con sus bocas, y el corazón de ellos anda en pos de su avaricia.
2 Timoteo 3:5 · RV1909
Teniendo apariencia de piedad, mas habiendo negado la eficacia de ella: y á éstos evita.
San Mateo 23:13–15 · RV1909
Mas ¡ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; que ni vosotros entráis, ni á los que están entrando dejáis entrar.
Santiago 2:14–17 · RV1909
Hermanos míos, ¿qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?
Juan 5:42 · RV1909
Mas yo os conozco, que no tenéis amor de Dios en vosotros.
San Lucas 11:39–44 · RV1909
Y el Señor le dijo: Ahora vosotros los Fariseos lo de fuera del vaso y del plato limpiáis; mas lo interior de vosotros está lleno de rapiña y de maldad.
Juan 15:24 · RV1909
Si no hubiese hecho entre ellos obras cuales ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; mas ahora, y las han visto, y me aborrecen á mí y á mi Padre.
Juan 8:54–55 · RV1909
Respondió Jesús: Si yo me glorifico á mí mismo, mi gloria es nada: mi Padre es el que me glorifica; el que vosotros decís que es vuestro Dios;
Oseas 8:2–3 · RV1909
A mí clamará Israel: Dios mío, te hemos conocido.
Hechos 28:25 · RV1909
Y como fueron entre sí discordes, se fueron, diciendo Pablo esta palabra: Bien ha hablado el Espíritu Santo por el profeta Isaías á nuestros padres,
Juan 8:41–42 · RV1909
Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Dijéronle entonces: Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios.