Deuteronomio 15:21 · RV1909
Y si hubiere en él tacha, ciego ó cojo, ó cualquiera mala falta, no lo sacrificarás á Jehová tu Dios.
Hebreos 9:14 · RV1909
¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció á sí mismo sin mancha á Dios, limpiará vuestras conciencias de las obras de muerte para que sirváis al Dios vivo?
Levítico 22:19–24 · RV1909
De vuestra voluntad ofreceréis macho sin defecto de entre las vacas, de entre los corderos, ó de entre las cabras.
Éxodo 12:5 · RV1909
El cordero será sin defecto, macho de un año: tomaréislo de las ovejas ó de las cabras:
Efesios 5:27 · RV1909
Para presentársela gloriosa para sí, una iglesia que no tuviese mancha ni arruga, ni cosa semejante; sino que fuese santa y sin mancha.
Hebreos 10:8–10 · RV1909
Diciendo arriba: Sacrificio y presente, y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron, (las cuales cosas se ofrecen según la ley,)
Deuteronomio 17:1 · RV1909
NO sacrificarás á Jehová tu Dios buey, ó cordero, en el cual haya falta ó alguna cosa mala: porque es abominación á Jehová tu Dios.
Hebreos 7:26 · RV1909
Porque tal pontífice nos convenía: santo, inocente, limpio, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos;
Efesios 2:18 · RV1909
Que por él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.
Génesis 22:8 · RV1909
Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos.
1 Pedro 1:18–19 · RV1909
Sabiendo que habéis sido rescatados de vuestra vana conversación, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro ó plata;
Deuteronomio 12:5–6 · RV1909
Mas el lugar que Jehová vuestro Dios escogiere de todas vuestras tribus, para poner allí su nombre para su habitación, ése buscaréis, y allá iréis:
Levítico 6:9–13 · RV1909
Manda á Aarón y á sus hijos diciendo: Esta es la ley del holocausto: (es holocausto, porque se quema sobre el altar toda la noche hasta la mañana, y el fuego del altar arderá en él:)
Juan 1:36 · RV1909
Y mirando á Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios.