Amós 9:2 · RV1909
Aunque cavasen hasta el infierno, de allá los tomará mi mano; y si subieren hasta el cielo, de allá los haré descender.
Job 39:27 · RV1909
Y él con ímpetu y furor escarba la tierra, sin importarle el sonido de la bocina;
Isaías 49:25 · RV1909
Así empero dice Jehová: Cierto, la cautividad será quitada al valiente, y la presa del robusto será librada; y tu pleito yo lo pleitearé, y yo salvaré á tus hijos.
Abdías 1:3–4 · RV1909
La soberbia de tu corazón te ha engañado, tú que moras en las hendiduras de las peñas, en tu altísima morada; que dices en tu corazón: ¿Quién me derribará á tierra?
Proverbios 16:18 · RV1909
Antes del quebrantamiento es la soberbia; y antes de la caída la altivez de espíritu.
Isaías 14:13–15 · RV1909
Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo, en lo alto junto á las estrellas de Dios ensalzaré mi solio, y en el monte del testimonio me sentaré, á los lados del aquilón;
Proverbios 29:23 · RV1909
La soberbia del hombre le abate; pero al humilde de espíritu sustenta la honra.
Proverbios 18:21 · RV1909
La muerte y la vida están en poder de la lengua; y el que la ama comerá de sus frutos.
Ezequiel 28:11–19 · RV1909
Y fué á mí palabra de Jehová, diciendo:
Isaías 25:4–5 · RV1909
Porque fuiste fortaleza al pobre, fortaleza al menesteroso en su aflicción, amparo contra el turbión, sombra contra el calor: porque el ímpetu de los violentos es como turbión contra frontispicio.
Isaías 2:21 · RV1909
Y se entrarán en las hendiduras de las rocas y en las cavernas de las peñas, por la presencia formidable de Jehová, y por el resplandor de su majestad, cuando se levantare para herir la tierra.
Cantar de los Cantares 2:14 · RV1909
Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña, en lo escondido de escarpados parajes, muéstrame tu rostro, hazme oir tu voz; porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto.
Jeremías 48:28–29 · RV1909
Desamparad las ciudades, y habitad en peñascos, oh moradores de Moab; y sed como la paloma que hace nido detrás de la boca de la caverna.
Jeremías 48:29 · RV1909
Oído hemos la soberbia de Moab, que es muy soberbio: su hinchazón y su orgullo, y su altivez y la altanería de su corazón.