Isaías 50:2 · RV1909
Porque vine, y nadie pareció; llamé, y nadie respondió. ¿Ha llegado á acortarse mi mano, para no redimir? ¿no hay en mí poder para librar? He aquí que con mi reprensión hago secar la mar; torno los ríos en desierto, hast…
Nahum 1:4–6 · RV1909
El amenaza á la mar, y la hace secar, y agosta todos los ríos: Basán fué destruído, y el Carmelo, y la flor del Líbano fué destruída.
Isaías 44:27 · RV1909
Que dice al profundo: Sécate, y tus ríos haré secar;
Apocalipsis 20:11 · RV1909
Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado sobre él, de delante del cual huyó la tierra y el cielo; y no fué hallado el lugar de ellos.
Isaías 2:12–16 · RV1909
Porque día de Jehová de los ejércitos vendrá sobre todo soberbio y altivo, y sobre todo ensalzado; y será abatido:
Apocalipsis 16:18 · RV1909
Entonces fueron hechos relámpagos y voces y truenos; y hubo un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no fué jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra.
Jeremías 4:24 · RV1909
Miré los montes, y he aquí que temblaban, y todos los collados fueron destruídos.
Ezequiel 38:20 · RV1909
Que los peces de la mar, y las aves del cielo, y las bestias del campo, y toda serpiente que anda arrastrando sobre la tierra, y todos los hombres que están sobre la haz de la tierra, temblarán á mi presencia; y se arrui…
Habacuc 3:6–10 · RV1909
Paróse, y midió la tierra: miró, é hizo temblar las gentes; y los montes antiguos fueron desmenuzados, los collados antiguos se humillaron á él. Sus caminos son eternos.
Apocalipsis 16:12 · RV1909
Y el sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Eufrates; y el agua de él se secó, para que fuese preparado el camino de los reyes del Oriente.
Salmo 114:3–7 · RV1909
La mar vió, y huyó; el Jordán se volvió atrás.
Isaías 49:11 · RV1909
Y tornaré camino todos mis montes, y mis calzadas serán levantadas.
Apocalipsis 8:7–12 · RV1909
Y el primer ángel tocó la trompeta, y fué hecho granizo y fuego, mezclado con sangre, y fueron arrojados á la tierra; y la tercera parte de los árboles fué quemada, y quemóse toda la hierba verde.
Apocalipsis 6:12–17 · RV1909
Y miré cuando él abrió el sexto sello, y he aquí fué hecho un gran terremoto; y el sol se puso negro como un saco de cilicio, y la luna se puso toda como sangre;