Hechos 22:20 · RV1909
Y cuando se derramaba la sangre de Esteban tu testigo, yo también estaba presente, y consentía á su muerte, y guardaba las ropas de los que le mataban.
Hechos 8:1 · RV1909
Y SAULO consentía en su muerte. Y en aquel día se hizo una grande persecución en la iglesia que estaba en Jerusalem; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles.
Hechos 6:13 · RV1909
Y pusieron testigos falsos, que dijesen: Este hombre no cesa de hablar palabras blasfemas contra este lugar santo y la ley:
Levítico 24:14–16 · RV1909
Saca al blasfemo fuera del real, y todos los que le oyeron pongan sus manos sobre la cabeza de él, y apedréelo toda la congregación.
Deuteronomio 17:7 · RV1909
La mano de los testigos será primero sobre él para matarlo, y después la mano de todo el pueblo: así quitarás el mal de en medio de ti.
San Lucas 4:29 · RV1909
Y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual la ciudad de ellos estaba edificada, para despeñarle.
Deuteronomio 13:9–10 · RV1909
Antes has de matarlo; tu mano será primero sobre él para matarle, y después la mano de todo el pueblo.
Hechos 22:4 · RV1909
Que he perseguido este camino hasta la muerte, prendiendo y entregando en cárceles hombres y mujeres:
1 Reyes 21:13 · RV1909
Vinieron entonces dos hombres perversos, y sentáronse delante de él: y aquellos hombres de Belial atestiguaron contra Naboth delante del pueblo, diciendo: Naboth ha blasfemado á Dios y al rey. Y sacáronlo fuera de la ciu…
Números 15:35 · RV1909
Y Jehová dijo á Moisés: Irremisiblemente muera aquel hombre; apedréelo con piedras toda la congregación fuera del campo.
Juan 10:23–26 · RV1909
Y Jesús andaba en el templo por el portal de Salomón.
Hechos 6:11 · RV1909
Entonces sobornaron á unos que dijesen que le habían oído hablar palabras blasfemas contra Moisés y Dios.
Hechos 9:1–19 · RV1909
Y SAULO, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al príncipe de los sacerdotes,
Hebreos 13:12–13 · RV1909
Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo por su propia sangre, padeció fuera de la puerta.