San Mateo 24:29 · RV1909
Y luego después de la aflicción de aquellos días, el sol se obscurecerá, y la luna no dará su lumbre, y las estrellas caerán del cielo, y las virtudes de los cielos serán conmovidas.
San Mateo 8:24–25 · RV1909
Y he aquí, fué hecho en la mar un gran movimiento, que el barco se cubría de las ondas; mas él dormía.
Éxodo 10:21–23 · RV1909
Y Jehová dijo á Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tales que cualquiera las palpe.
1 Tesalonicenses 4:13 · RV1909
Tampoco, hermanos, queremos que ignoréis acerca de los que duermen, que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.
Isaías 57:10 · RV1909
En la multitud de tus caminos te cansaste, mas no dijiste: No hay remedio; hallaste la vida de tu mano, por tanto no te arrepentiste.
Ezequiel 37:11 · RV1909
Díjome luego: Hijo del hombre, todos estos huesos son la casa de Israel. He aquí, ellos dicen: Nuestros huesos se secaron, y pereció nuestra esperanza, y somos del todo talados.
Jeremías 2:25 · RV1909
Defiende tus pies de andar descalzos, y tu garganta de la sed. Mas dijiste: Hase perdido la esperanza; en ninguna manera: porque extraños he amado, y tras ellos tengo de ir.
Efesios 2:12 · RV1909
Que en aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la república de Israel, y extranjeros á los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.
Jonás 1:4 · RV1909
Mas Jehová hizo levantar un gran viento en la mar, é hízose una tan gran tempestad en la mar, que pensóse se rompería la nave.
Jonás 1:11–14 · RV1909
Y dijéronle: ¿Qué te haremos, para que la mar se nos quiete? porque la mar iba á más, y se embravecía.
2 Corintios 11:25 · RV1909
Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado en lo profundo de la mar;
Salmo 107:25–27 · RV1909
El dijo, é hizo saltar el viento de la tempestad, que levanta sus ondas.
Salmo 105:28 · RV1909
Echó tinieblas, é hizo oscuridad; y no fueron rebeldes á su palabra.
San Mateo 8:25 · RV1909
Y llegándose sus discípulos, le despertaron, diciendo: Señor, sálvanos, que perecemos.