Hechos 2:4 · RV1909
Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron á hablar en otras lenguas, como el Espíritu les daba que hablasen.
Hechos 6:6 · RV1909
A estos presentaron delante de los apóstoles, los cuales orando les pusieron las manos encima.
Marcos 16:17 · RV1909
Y estas señales seguirán á los que creyeren: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;
1 Timoteo 5:22 · RV1909
No impongas de ligero las manos á ninguno, ni comuniques en pecados ajenos: consérvate en limpieza.
Hechos 9:17 · RV1909
Ananías entonces fué, y entró en la casa, y poniéndole las manos encima, dijo: Saulo hermano, el Señor Jesús, que te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno de Espírit…
2 Timoteo 1:6 · RV1909
Por lo cual te aconsejo que despiertes el don de Dios, que está en ti por la imposición de mis manos.
1 Corintios 14:1–25 · RV1909
SEGUID la caridad; y procurad los dones espirituales, mas sobre todo que profeticéis.
1 Corintios 12:8–11 · RV1909
Porque á la verdad, á éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; á otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu;
Hechos 10:45–46 · RV1909
Y se espantaron los fieles que eran de la circuncisión, que habían venido con Pedro, de que también sobre los Gentiles se derramase el don del Espíritu Santo.
Hechos 8:17–19 · RV1909
Entonces les impusieron las manos, y recibieron el Espíritu Santo.
Hechos 13:1–2 · RV1909
HABÍA entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y doctores: Bernabé, y Simón el que se llamaba Niger, y Lucio Cireneo, y Manahén, que había sido criado con Herodes el tetrarca, y Saulo.
1 Corintios 12:28–30 · RV1909
Y á unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero doctores; luego facultades; luego dones de sanidades, ayudas, gobernaciones, géneros de lenguas.
Hechos 10:46 · RV1909
Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban á Dios.
Hechos 13:2 · RV1909
Ministrando pues éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme á Bernabé y á Saulo para la obra para la cual los he llamado.