Ester 6:4 · RV1909
Entonces dijo el rey: ¿Quién está en el patio? Y Amán había venido al patio de afuera de la casa del rey, para decir al rey que hiciese colgar á Mardochêo en la horca que él le tenía preparada.
Salmo 37:32 · RV1909
Acecha el impío al justo, y procura matarlo.
1 Reyes 21:7 · RV1909
Y su mujer Jezabel le dijo: ¿Eres tú ahora rey sobre Israel? Levántate, y come pan, y alégrate: yo te daré la viña de Naboth de Jezreel.
Salmo 37:14 · RV1909
Los impíos desenvainaron espada, y entesaron su arco, para derribar al pobre y al menesteroso, para matar á los de recto proceder.
Ester 7:9–10 · RV1909
Y dijo Harbona, uno de los eunucos de delante del rey: He aquí también la horca de cincuenta codos de altura que hizo Amán para Mardochêo, el cual había hablado bien por el rey, está en casa de Amán. Entonces el rey dijo…
Salmo 7:13–16 · RV1909
Asimismo ha aparejado para él armas de muerte; ha labrado sus saetas para los que persiguen.
Hechos 23:14–15 · RV1909
Los cuales se fueron á los príncipes de los sacerdotes y á los ancianos, y dijeron: Nosotros hemos hecho voto debajo de maldición, que no hemos de gustar nada hasta que hayamos muerto á Pablo.
Romanos 3:15 · RV1909
Sus pies son ligeros á derramar sangre;
Proverbios 1:18 · RV1909
Mas ellos á su propia sangre ponen asechanzas, y á sus almas tienden lazo.
Marcos 6:19–24 · RV1909
Mas Herodías le acechaba, y deseaba matarle, y no podía:
1 Reyes 21:25 · RV1909
(A la verdad ninguno fué como Achâb, que se vendiese á hacer lo malo á los ojos de Jehová; porque Jezabel su mujer lo incitaba.
Romanos 1:32 · RV1909
Que, habiendo entendido el juicio de Dios que los que hacen tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, mas aun consienten á los que las hacen.
2 Samuel 16:21–17:4 · RV1909
Y Achitophel dijo á Absalom: Entra á las concubinas de tu padre, que él dejó para guardar la casa; y todo el pueblo de Israel oirá que te has hecho aborrecible á tu padre, y así se esforzarán las manos de todos los que e…
Marcos 14:10–11 · RV1909
Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, vino á los príncipes de los sacerdotes, para entregársele.