Eclesiastés 7:15 · RV1909
Todo esto he visto en los días de mi vanidad. Justo hay que perece por su justicia, y hay impío que por su maldad alarga sus días.
Eclesiastés 2:14 · RV1909
El sabio tiene sus ojos en su cabeza, mas el necio anda en tinieblas: empero también entendí yo que un mismo suceso acaecerá al uno que al otro.
Malaquías 3:15 · RV1909
Decimos pues ahora, que bienaventurados los soberbios, y también que los que hacen impiedad son los prosperados: bien que tentaron á Dios, escaparon.
Eclesiastés 9:1–3 · RV1909
CIERTAMENTE dado he mi corazón á todas estas cosas, para declarar todo esto: que los justos y los sabios, y sus obras, están en la mano de Dios; y que no sabe el hombre ni el amor ni el odio por todo lo que pasa delante…
Salmo 73:3 · RV1909
Porque tuve envidia de los insensatos, viendo la prosperidad de los impíos.
Salmo 73:12–14 · RV1909
He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.
Job 21:7 · RV1909
¿Por qué viven los impíos, y se envejecen, y aun crecen en riquezas?
Jeremías 12:1 · RV1909
JUSTO eres tú, oh Jehová, aunque yo contigo dispute: hablaré empero juicios contigo. ¿Por qué es prosperado el camino de los impíos, y tienen bien todos los que se portan deslealmente?
Eclesiastés 10:5 · RV1909
Hay un mal que debajo del sol he visto, á manera de error emanado del príncipe:
Job 9:22–24 · RV1909
Una cosa resta que yo diga: Al perfecto y al impío él los consume.
Job 24:21–25 · RV1909
A la mujer estéril que no paría, afligió; y á la viuda nunca hizo bien.
Eclesiastés 4:4 · RV1909
Visto he asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras mueve la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.
Eclesiastés 4:8 · RV1909
Está un hombre solo y sin sucesor; que ni tiene hijo ni hermano; mas nunca cesa de trabajar, ni sus ojos se hartan de sus riquezas, ni se pregunta: ¿Para quién trabajo yo, y defraudo mi alma del bien? También esto es van…
Job 21:17–34 · RV1909
¡Oh cuántas veces la lámpara de los impíos es apagada, y viene sobre ellos su quebranto, y Dios en su ira les reparte dolores!