San Mateo 8:14–16 · RV1909
Y vino Jesús á casa de Pedro, y vió á su suegra echada en cama, y con fiebre.
1 Samuel 25:36 · RV1909
Y Abigail se vino á Nabal, y he aquí que él tenía banquete en su casa como banquete de rey: y el corazón de Nabal estaba alegre en él, y estaba muy borracho; por lo que ella no le declaró poco ni mucho, hasta que vino el…
San Lucas 7:12–13 · RV1909
Y como llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que sacaban fuera á un difunto, unigénito de su madre, la cual también era viuda: y había con ella grande compañía de la ciudad.
Jeremías 51:57 · RV1909
Y embriagaré sus príncipes y sus sabios, sus capitanes y sus nobles y sus fuertes; y dormirán sueño eterno y no despertarán, dice el Rey, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos.
Daniel 5:1–4 · RV1909
EL rey Belsasar hizo un gran banquete á mil de sus príncipes, y en presencia de los mil bebía vino.
Daniel 5:30 · RV1909
La misma noche fué muerto Belsasar, rey de los Caldeos.
Juan 11:31–35 · RV1909
Entonces los Judíos que estaban en casa con ella, y la consolaban, como vieron que María se había levantado prestamente, y había salido, siguiéronla, diciendo: Va al sepulcro á llorar allí.
Jeremías 51:39 · RV1909
En su calor les pondré sus banquetes; y haréles que se embriaguen, para que se alegren, y duerman eterno sueño, y no despierten, dice Jehová.
Marcos 5:38–43 · RV1909
Y vino á casa del príncipe de la sinagoga, y vió el alboroto, los que lloraban y gemían mucho.
Nehemías 2:2–5 · RV1909
Díjome el rey: ¿Por qué está triste tu rostro, pues no estás enfermo? No es esto sino quebranto de corazón. Entonces temí en gran manera.
Oseas 7:5 · RV1909
El día de nuestro rey los príncipes lo hicieron enfermar con vasos de vino: extendió su mano con los escarnecedores.
Isaías 53:3–4 · RV1909
Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto: y como que escondimos de él el rostro, fué menospreciado, y no lo estimamos.
1 Reyes 20:16 · RV1909
Y salieron á medio día. Y estaba Ben-adad bebiendo, borracho en las tiendas, él y los reyes, los treinta y dos reyes que habían venido en su ayuda.
Isaías 21:4 · RV1909
Pasmóse mi corazón, el horror me ha intimidado; la noche de mi deseo se me tornó en espanto.