Eclesiastés 5:19 · RV1909
Asimismo, á todo hombre á quien Dios dió riquezas y hacienda, y le dió también facultad para que coma de ellas, y tome su parte, y goce su trabajo; esto es don de Dios.
Salmo 73:7 · RV1909
Sus ojos están salidos de gruesos: logran con creces los antojos del corazón.
Salmo 17:14 · RV1909
De los hombres con tu mano, oh Jehová, de los hombres de mundo, cuya parte es en esta vida, y cuyo vientre hinches de tu tesoro: hartan sus hijos, y dejan el resto á sus chiquitos.
1 Reyes 3:13 · RV1909
Y aun también te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria: tal, que entre los reyes ninguno haya como tú en todos tus días.
Lamentaciones 5:2 · RV1909
Nuestra heredad se ha vuelto á extraños, nuestras casas á forasteros.
Job 21:9–15 · RV1909
Sus casas seguras de temor, ni hay azote de Dios sobre ellos.
Daniel 5:18 · RV1909
El altísimo Dios, oh rey, dió á Nabucodonosor tu padre el reino, y la grandeza, y la gloria, y la honra:
San Lucas 12:19–20 · RV1909
Y diré á mi alma: Alma, muchos bienes tienes almacenados para muchos años; repósate, come, bebe, huélgate.
Salmo 39:6 · RV1909
Ciertamente en tinieblas anda el hombre; ciertamente en vano se inquieta: junta, y no sabe quién lo allegará.
Eclesiastés 4:4 · RV1909
Visto he asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras mueve la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.
2 Crónicas 1:11 · RV1909
Y dijo Dios á Salomón: Por cuanto esto fué en tu corazón, que no pediste riquezas, hacienda, ó gloria, ni el alma de los que te quieren mal, ni pediste muchos días, sino que has pedido para ti sabiduría y ciencia para ju…
1 Crónicas 29:25 · RV1909
Y Jehová engrandeció en extremo á Salomón á los ojos de todo Israel, y dióle gloria del reino, cual ningún rey la tuvo antes de él en Israel.
1 Crónicas 29:28 · RV1909
Y murió en buena vejez, lleno de días, de riquezas, y de gloria: y reinó en su lugar Salomón su hijo.
Jueces 18:10 · RV1909
Cuando allá llegareis, vendréis á una gente segura, y á una tierra de ancho asiento; pues que Dios la ha entregado en vuestras manos; lugar donde no hay falta de cosa que sea en la tierra.