Cantar de los Cantares 3:4 · RV1909
Pasando de ellos un poco, hallé luego al que mi alma ama: trabé de él, y no lo dejé, hasta que lo metí en casa de mi madre, y en la cámara de la que me engendró.
Cantar de los Cantares 4:10–5:1 · RV1909
¡Cuán hermosos son tus amores, hermana, esposa mía! ¡cuánto mejores que el vino tus amores, y el olor de tus ungüentos que todas las especias aromáticas!
Cantar de los Cantares 7:12 · RV1909
Levantémonos de mañana á las viñas; veamos si brotan las vides, si se abre el cierne, si han florecido los granados; allí te daré mis amores.
Gálatas 4:26 · RV1909
Mas la Jerusalem de arriba libre es; la cual es la madre de todos nosotros.
Proverbios 9:2 · RV1909
Mató sus víctimas, templó su vino, y puso su mesa.
Juan 5:46–47 · RV1909
Porque si vosotros creyeseis á Moisés, creeríais á mí; porque de mí escribió él.
1 Pedro 1:10–12 · RV1909
De la cual salud los profetas que profetizaron de la gracia que había de venir á vosotros, han inquirido y diligentemente buscado,
2 Timoteo 3:15 · RV1909
Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salud por la fe que es en Cristo Jesús.
Cantar de los Cantares 7:9 · RV1909
Y tu paladar como el buen vino, que se entra á mi amado suavemente, y hace hablar los labios de los viejos.
Juan 5:39 · RV1909
Escudriñad las Escrituras, porque á vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.
San Lucas 16:29–31 · RV1909
Y Abraham le dice: A Moisés y á los profetas tienen: óiganlos.
Hechos 17:11–12 · RV1909
Y fueron éstos más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras, si estas cosas eran así.
Apocalipsis 19:10 · RV1909
Y yo me eché á sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira que no lo hagas: yo soy siervo contigo, y con tus hermanos que tienen el testimonio de Jesús: adora á Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la pro…
2 Pedro 1:19 · RV1909
Tenemos también la palabra profética más permanente, á la cual hacéis bien de estar atentos como á una antorcha que alumbra en lugar oscuro hasta que el día esclarezca, y el lucero de la mañana salga en vuestros corazone…