Ezequiel 48:31–34 · RV1909
Y las puertas de la ciudad serán según los nombres de las tribus de Israel: tres puertas al norte: la puerta de Rubén, una; la puerta de Judá, otra; la puerta de Leví, otra.
Apocalipsis 21:17–21 · RV1909
Y midió su muro, ciento cuarenta y cuatro codos, de medida de hombre, la cual es del ángel.
Apocalipsis 7:4–8 · RV1909
Y oí el número de los señalados: ciento cuarenta y cuatro mil señalados de todas las tribus de los hijos de Israel.
Isaías 54:12 · RV1909
Tus ventanas pondré de piedras preciosas, tus puertas de piedras de carbunclo, y todo tu término de piedras de buen gusto.
Apocalipsis 21:25 · RV1909
Y sus puertas nunca serán cerradas de día, porque allí no habrá noche.
Salmo 122:7 · RV1909
Haya paz en tu antemuro, y descanso en tus palacios.
Nehemías 12:27 · RV1909
Y á la dedicación del muro de Jerusalem buscaron á los Levitas de todos sus lugares, para traerlos á Jerusalem, para hacer la dedicación y la fiesta con alabanzas y con cánticos, con címbalos, salterios y cítaras.
Isaías 60:18 · RV1909
Nunca más se oirá en tu tierra violencia, destrucción ni quebrantamiento en tus términos; mas á tus muros llamarás Salud, y á tus puertas Alabanza.
Salmo 51:18 · RV1909
Haz bien con tu benevolencia á Sión: edifica los muros de Jerusalem.
Números 2:2–32 · RV1909
Los hijos de Israel acamparán cada uno junto á su bandera, según las enseñas de las casas de sus padres; alrededor del tabernáculo del testimonio acamparán.
Esdras 9:9 · RV1909
Porque siervos éramos: mas en nuestra servidumbre no nos desamparó nuestro Dios, antes inclinó sobre nosotros misericordia delante de los reyes de Persia, para que se nos diese vida para alzar la casa de nuestro Dios, y…
San Mateo 18:10 · RV1909
Mirad no tengáis en poco á alguno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre la faz de mi Padre que está en los cielos.
San Lucas 15:10 · RV1909
Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.
Hechos 26:7 · RV1909
A la cual promesa nuestras doce tribus, sirviendo constantemente de día y de noche, esperan que han de llegar. Por la cual esperanza, oh rey Agripa, soy acusado de los Judíos.