2 Corintios 10:3–5 · RV1909
Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne,
Juan 16:33 · RV1909
Estas cosas os he hablado, para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción: mas confiad, yo he vencido al mundo.
1 Juan 5:5 · RV1909
¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?
1 Corintios 15:57 · RV1909
Mas á Dios gracias, que nos da la victoria por el Señor nuestro Jesucristo.
Romanos 16:20 · RV1909
Y el Dios de paz quebrantará presto á Satanás debajo de vuestros pies. La gracia del Señor nuestro Jesucristo sea con vosotros.
Apocalipsis 2:26 · RV1909
Y al que hubiere vencido, y hubiere guardado mis obras hasta el fin, yo le daré potestad sobre las gentes;
Hechos 20:24 · RV1909
Mas de ninguna cosa hago caso, ni estimo mi vida preciosa para mí mismo; solamente que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.
Hebreos 2:14–15 · RV1909
Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por la muerte al que tenía el imperio de la muerte, es á saber, al diablo,
Romanos 8:33–39 · RV1909
¿Quién acusará á los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
1 Juan 4:4 · RV1909
Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque el que en vosotros está, es mayor que el que está en el mundo.
Apocalipsis 3:5 · RV1909
El que venciere, será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.
2 Timoteo 4:7–8 · RV1909
He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.
Apocalipsis 3:12 · RV1909
Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá fuera; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalem, la cual desciende del cielo de co…
Apocalipsis 2:7 · RV1909
El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice á las iglesias. Al que venciere, daré á comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.