2 Reyes 14:26 · RV1909
Por cuanto Jehová miró la muy amarga aflicción de Israel; que no había guardado ni desamparado, ni quien diese ayuda á Israel;
Éxodo 3:7 · RV1909
Y dijo Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor á causa de sus exactores; pues tengo conocidas sus angustias:
Salmo 78:34 · RV1909
Si los mataba, entonces buscaban á Dios; entonces se volvían solícitos en busca suya.
Jeremías 33:3 · RV1909
Clama á mí, y te responderé, y te enseñaré cosas grandes y dificultosas que tú no sabes.
Isaías 63:9 · RV1909
En toda angustia de ellos él fué angustiado, y el ángel de su faz los salvó: en su amor y en su clemencia los redimió, y los trajo, y los levantó todos los días del siglo.
Números 21:7 · RV1909
Entonces el pueblo vino á Moisés, y dijeron: Pecado hemos por haber hablado contra Jehová, y contra ti: ruega á Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo.
Génesis 21:17 · RV1909
Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó á Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está.
Jueces 10:15–16 · RV1909
Y los hijos de Israel respondieron á Jehová: Hemos pecado; haz tú con nosotros como bien te pareciere: solamente que ahora nos libres en este día.
Éxodo 3:9 · RV1909
El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los Egipcios los oprimen.
Salmo 50:15 · RV1909
E invócame en el día de la angustia: te libraré, y tú me honrarás.
2 Crónicas 33:12–13 · RV1909
Y habiendo á él orado, fué atendido; pues que oyó su oración, y volviólo á Jerusalem, á su reino. Entonces conoció Manasés que Jehová era Dios.
Salmo 106:43–44 · RV1909
Muchas veces los libró; mas ellos se rebelaron á su consejo, y fueron humillados por su maldad.
2 Crónicas 33:19 · RV1909
Y durmió Manasés con sus padres, y sepultáronlo en su casa: y reinó en su lugar Amón su hijo.
Génesis 31:42 · RV1909
Si el Dios de mi padre, el Dios de Abraham, y el temor de Isaac, no fuera conmigo, de cierto me enviarías ahora vacío: vió Dios mi aflicción y el trabajo de mis manos, y reprendióte anoche.