Apocalipsis 21:1 · RV1909
Y VI un cielo nuevo, y una tierra nueva: porque el primer cielo y la primera tierra se fueron, y el mar ya no es.
San Mateo 24:35 · RV1909
El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.
2 Pedro 3:7 · RV1909
Mas los cielos que son ahora, y la tierra, son conservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio, y de la perdición de los hombres impíos.
Apocalipsis 16:15 · RV1909
He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus vestiduras, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza.
Isaías 51:6 · RV1909
Alzad á los cielos vuestros ojos, y mirad abajo á la tierra: porque los cielos serán deshechos como humo, y la tierra se envejecerá como ropa de vestir, y de la misma manera perecerán sus moradores: mas mi salud será par…
1 Tesalonicenses 5:2 · RV1909
Porque vosotros sabéis bien, que el día del Señor vendrá así como ladrón de noche,
2 Pedro 3:12 · RV1909
Esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos siendo encendidos serán deshechos, y los elementos siendo abrasados, se fundirán?
Marcos 13:31 · RV1909
El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.
Apocalipsis 3:3 · RV1909
Acuérdate pues de lo que has recibido y has oído, y guárdalo, y arrepiéntete. Y si no velares, vendré á ti como ladrón, y no sabrás en qué hora vendré á ti.
Isaías 34:4 · RV1909
Y todo el ejército de los cielos se corromperá, y plegarse han los cielos como un libro: y caerá todo su ejército, como se cae la hoja de la parra, y como se cae la de la higuera.
San Lucas 12:39 · RV1909
Esto empero sabed, que si supiese el padre de familia á qué hora había de venir el ladrón, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa.
Salmo 102:26 · RV1909
Ellos perecerán, y tú permanecerás; y todos ellos como un vestido se envejecerán; como una ropa de vestir los mudarás, y serán mudados:
San Mateo 24:42–43 · RV1909
Velad pues, porque no sabéis á qué hora ha de venir vuestro Señor.
Apocalipsis 20:11 · RV1909
Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado sobre él, de delante del cual huyó la tierra y el cielo; y no fué hallado el lugar de ellos.