2 Corintios 3:5–6 · RV1909
No que seamos suficientes de nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra suficiencia es de Dios;
2 Corintios 5:1 · RV1909
PORQUE sabemos, que si la casa terrestre de nuestra habitación se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna en los cielos.
Efesios 2:8–9 · RV1909
Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios:
1 Corintios 1:28 · RV1909
Y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es:
Colosenses 2:3 · RV1909
En el cual están escondidos todos los tesoros de sabiduría y conocimiento.
1 Corintios 2:3–5 · RV1909
Y estuve yo con vosotros con flaqueza, y mucho temor y temblor;
Lamentaciones 4:2 · RV1909
Los hijos de Sión, preciados y estimados más que el oro puro, ¡cómo son tenidos por vasos de barro, obra de manos de alfarero!
Efesios 1:19–20 · RV1909
Y cuál aquella supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, por la operación de la potencia de su fortaleza,
Colosenses 1:27 · RV1909
A los cuales quiso Dios hacer notorias las riquezas de la gloria de este misterio entre los Gentiles; que es Cristo en vosotros la esperanza de gloria:
2 Timoteo 2:20 · RV1909
Mas en una casa grande, no solamente hay vasos de oro y de plata, sino también de madera y de barro: y asimismo unos para honra, y otros para deshonra.
Efesios 3:8 · RV1909
A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, es dada esta gracia de anunciar entre los Gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo,
2 Corintios 10:10 · RV1909
Porque á la verdad, dicen, las cartas son graves y fuertes; mas la presencia corporal flaca, y la palabra menospreciable.
2 Corintios 12:7–9 · RV1909
Y porque la grandeza de las revelaciones no me levante descomedidamente, me es dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera.
San Mateo 13:44 · RV1909
Además, el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en el campo; el cual hallado, el hombre lo encubre, y de gozo de ello va, y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.