1 Samuel 13:17 · RV1909
Y salieron del campo de los Filisteos en correría tres escuadrones. El un escuadrón tiró por el camino de Ophra hacia la tierra de Sual.
Génesis 35:5 · RV1909
Y partiéronse, y el terror de Dios fué sobre las ciudades que había en sus alrededores, y no siguieron tras los hijos de Jacob.
Éxodo 19:18 · RV1909
Y todo el monte de Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego: y el humo de él subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremeció en gran manera.
2 Samuel 5:24 · RV1909
Y cuando oyeres un estruendo que irá por las copas de los morales, entonces te moverás; porque Jehová saldrá delante de ti á herir el campo de los Filisteos.
2 Reyes 7:6–7 · RV1909
Porque el Señor había hecho que en el campo de los Siros se oyese estruendo de carros, ruido de caballos, y estrépito de grande ejército; y dijéronse los unos á los otros: He aquí el rey de Israel ha pagado contra nosotr…
Josué 2:9 · RV1909
Sé que Jehová os ha dado esta tierra; porque el temor de vosotros ha caído sobre nosotros, y todos los moradores del país están desmayados por causa de vosotros;
San Mateo 24:6 · RV1909
Y oiréis guerras, y rumores de guerras: mirad que no os turbéis; porque es menester que todo esto acontezca; mas aún no es el fin.
Jueces 7:21 · RV1909
Y estuviéronse en sus lugares en derredor del campo: y todo el campo fué alborotado, y huyeron gritando.
Salmo 14:5 · RV1909
Allí temblaron de espanto; porque Dios está con la nación de los justos.
Job 18:11 · RV1909
De todas partes lo asombrarán temores, y haránle huir desconcertado.
San Mateo 27:50–51 · RV1909
Mas Jesús, habiendo otra vez exclamado con grande voz, dió el espíritu.
Levítico 26:36–37 · RV1909
Y á los que quedaren de vosotros infundiré en sus corazones tal cobardía, en la tierra de sus enemigos, que el sonido de una hoja movida los perseguirá, y huirán como de cuchillo, y caerán sin que nadie los persiga:
1 Samuel 13:23 · RV1909
Y la guarnición de los Filisteos salió al paso de Michmas.
Daniel 5:6 · RV1909
Entonces el rey se demudó de su color, y sus pensamientos lo turbaron, y desatáronse las ceñiduras de sus lomos, y sus rodillas se batían la una con la otra.