1 Samuel 8:5 · RV1909
Y dijéronle: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no van por tus caminos: por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como todas las gentes.
1 Samuel 8:1 · RV1909
Y ACONTECIÓ que habiendo Samuel envejecido, puso sus hijos por jueces sobre Israel.
1 Samuel 8:20 · RV1909
Y nosotros seremos también como todas las gentes, y nuestro rey nos gobernará, y saldrá delante de nosotros, y hará nuestras guerras.
Números 27:17 · RV1909
Que salga delante de ellos, y que entre delante de ellos, que los saque y los introduzca; porque la congregación de Jehová no sea como ovejas sin pastor.
1 Samuel 3:19–20 · RV1909
Y Samuel creció, y Jehová fué con él, y no dejó caer á tierra ninguna de sus palabras.
1 Samuel 8:3 · RV1909
Mas no anduvieron los hijos por los caminos de su padre, antes se ladearon tras la avaricia, recibiendo cohecho y pervirtiendo el derecho.
Salmo 71:18 · RV1909
Y aun hasta la vejez y las canas; oh Dios, no me desampares, hasta que denuncie tu brazo á la posteridad, tus valentías á todos los que han de venir.
1 Samuel 2:22 · RV1909
Eli empero era muy viejo, y oyó todo lo que sus hijos hacían á todo Israel, y como dormían con las mujeres que velaban á la puerta del tabernáculo del testimonio.
Isaías 46:3–4 · RV1909
Oidme, oh casa de Jacob, y todo el resto de la casa de Israel, los que sois traídos por mí desde el vientre, los que sois llevados desde la matriz.
2 Timoteo 4:6 · RV1909
Porque yo ya estoy para ser ofrecido, y el tiempo de mi partida está cercano.
1 Samuel 3:16 · RV1909
Llamando pues Eli á Samuel, díjole: Hijo mío, Samuel. Y él respondió: Heme aquí.
1 Samuel 3:13 · RV1909
Y mostraréle que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos se han envilecido, y él no los ha estorbado.
1 Samuel 2:29 · RV1909
¿Por qué habéis hollado mis sacrificios y mis presentes, que yo mandé ofrecer en el tabernáculo; y has honrado á tus hijos más que á mí, engordándoos de lo principal de todas las ofrendas de mi pueblo Israel?
2 Pedro 1:14 · RV1909
Sabiendo que brevemente tengo de dejar mi tabernáculo, como nuestro Señor Jesucristo me ha declarado.