1 Juan 5:14 · RV1909
Y esta es la confianza que tenemos en él, que si demandáremos alguna cosa conforme á su voluntad, él nos oye.
2 Reyes 20:5 · RV1909
Vuelve, y di á Ezechîas, príncipe de mi pueblo: Así dice Jehová, el Dios de David tu padre: Yo he oído tu oración, y he visto tus lágrimas: he aquí yo te sano; al tercer día subirás á la casa de Jehová.
1 Reyes 8:29 · RV1909
Que estén tus ojos abiertos de noche y de día sobre esta casa, sobre este lugar del cual has dicho: Mi nombre estará allí; y que oigas la oración que tu siervo hará en este lugar.
Salmo 10:17 · RV1909
El deseo de los humildes oíste, oh Jehová: tú dispones su corazón, y haces atento tu oído;
Salmo 116:1 · RV1909
AMO á Jehová, pues ha oído mi voz y mis súplicas.
Deuteronomio 11:12 · RV1909
Tierra de la cual Jehová tu Dios cuida: siempre están sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año hasta el fin de él.
2 Crónicas 6:40 · RV1909
Ahora pues, oh Dios mío, ruégote estén abiertos tus ojos, y atentos tus oídos á la oración en este lugar.
Salmo 132:13–14 · RV1909
Porque Jehová ha elegido á Sión; deseóla por habitación para sí.
Éxodo 20:11 · RV1909
Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, la mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día: por tanto Jehová bendijo el día del reposo y lo santificó.
San Mateo 6:9 · RV1909
Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
Hechos 10:31 · RV1909
Y dijo: Cornelio, tu oración es oída, y tus limosnas han venido en memoria en la presencia de Dios.
1 Reyes 8:10–11 · RV1909
Y como los sacerdotes salieron del santuario, la nube hinchió la casa de Jehová.
Deuteronomio 16:11 · RV1909
Y te alegrarás delante de Jehová tu Dios, tú, y tu hijo, y tu hija, y tu siervo, y tu sierva, y el Levita que estuviere en tus ciudades, y el extranjero, y el huérfano, y la viuda, que estuvieren en medio de ti, en el lu…
Daniel 9:23 · RV1909
Al principio de tus ruegos salió la palabra, y yo he venido para enseñártela, porque tú eres varón de deseos. Entiende pues la palabra, y entiende la visión.